Amor y amistad
Amor y amistad —Bueno, esto va más allá de cualquier cosa que hubiese podido imaginar. Libertina como sabÃa que eras, no estaba preparada para una visión como esta. Esto va más allá de cualquier cosa que hubieras hecho antes, ¡más allá de lo que jamás en mi vida haya escuchado! ¡Jamás habÃa presenciado una muestra tal de falta de pudor en una niña! Y esta es la recompensa por todos los esfuerzos que he hecho por tu educación; por todos los problemas y todas las angustias, ¡y Dios sabe cuántos han sido! Lo único que deseaba era educarte en la virtud. Nunca quise que tocaras el clavicordio o que dibujaras mejor que nadie, pero habÃa esperado que fueses respetable y buena, verte convertida en un ejemplo de modestia y virtud para los jóvenes de los alrededores. Te compré los Sermones, de Blair y En busca de una esposa, de Coelebs; te di la llave de mi propia biblioteca y pedà prestados muchos buenos libros a mis vecinos, todo con ese fin. Pero me podÃa haber ahorrado la molestia. ¡Oh, Catharine, eres una criatura entregada al vicio, y no sé lo que será de ti! Me alegra sin embargo comprobar —continuó, rebajando ligeramente el tono, ahora un poco más dulce— que al menos sientes algo de vergüenza por lo que has hecho, y si verdaderamente lo lamentas, y si haces de tu vida futura una vida de penitencia y de enmienda, quizá puedas ser perdonada. Pero veo con claridad que todo se dirige hacia el caos y que cualquier resto de orden se extinguirá pronto en todo el Reino.