Amor y amistad
Amor y amistad La señorita Simpson se mostró muy defraudada ante la negativa. Lady Williams insistió en que debía ir, declaró que nunca la perdonaría si no lo hacía y que nunca sobreviviría al hecho de que fuera. En resumen, utilizó argumentos tan persuasivos que, finalmente, se resolvió que debía ir. Las señoritas Simpson enviaron a buscarla a las diez de la mañana del día siguiente y Lady Williams tuvo pronto la satisfacción de recibir de su joven amiga la grata noticia de que había llegado a Bath sana y salva.
Quizá sea oportuno volver ahora al héroe de esta novela, el hermano de Alice, de quien creo que apenas he tenido ocasión de hablar, lo que en parte se deba probablemente a su triste afición al licor; algo que de forma tan absoluta le privaba del uso de aquellas facultades con las que la naturaleza le había dotado y que explica que no hiciera nunca algo digno de mención. Su muerte se produjo poco después de la marcha de Lucy y fue la consecuencia natural de esta perniciosa práctica. Con el fallecimiento de este, su hermana se convirtió en heredera única de una enorme fortuna, algo que, al darle renovadas esperanzas de parecer una esposa aceptable ante los ojos de Charles Adams, no podía dejar de agradarle muchísimo. De modo que como el efecto era motivo de alegría, la causa apenas podía lamentarse.