Amor y amistad
Amor y amistad Realmente no sé —continuaba— si quiero o no aceptar esta proposición, lo cual me hace sufrir. Veo las miles de ventajas que se derivarÃan de un matrimonio con el duque, pues, al margen de otras menos importantes relacionadas con el rango y la fortuna, este matrimonio me proporcionarÃa un hogar, que es lo que deseo por encima de todo. Su amable deseo, señora, de que permanezca siempre a su lado es noble y generoso, pero no puedo aceptar convertirme en una carga tan pesada para alguien a quien tanto estimo y valoro. Que uno solo deberÃa recibir favores de la gente que desprecia es un sentimiento que me inculcó mi respetable tÃa en la niñez, y que, en mi opinión, no puedo llevar a cabo estrictamente. Según tengo entendido, la excelente mujer de la que hablo está ahora demasiado enfadada por mi imprudente marcha de Gales, como para recibirme de nuevo. Deseo ardientemente dejar a las damas con las que me encuentro ahora. Dejando a un lado la ambición, la señorita Simpson es verdaderamente muy amable, pero su hermana, la envidiosa y malvada Sukey, es demasiado desagradable para la convivencia. Tengo razones para creer que la admiración que he despertado en los cÃrculos de las gentes principales de este lugar, ha despertado su odio y su envidia, porque a menudo me ha amenazado, habiendo incluso intentado cortarme la garganta. Comprenderá, señora, que tengo razones para desear abandonar Bath y tener un hogar que me acoja. Aguardaré impaciente su consejo sobre el duque.