Amor y amistad
Amor y amistad Así murió la amable y encantadora Lucy, cuya vida no había sido marcada por ningún crimen, ni mancillada por falta alguna, salvo su imprudente marcha del lado de sus tías, y cuya muerte fue sinceramente lamentada por todos los que la conocieron. Entre sus amigos más afligidos se encontraban Lady Williams, la señorita Johnson y el duque, de los cuales los dos primeros sentían un gran afecto por ella, especialmente Alice, quien había pasado una tarde entera en su compañía y nunca había vuelto a pensar en ella desde entonces. La aflicción de su gracia puede también entenderse, ya que perdió a alguien por quien, en el curso de los últimos diez días, había experimentado un tierno afecto y un sincero interés. El duque lloró su pérdida con inquebrantable constancia durante quince días, al final de los cuales gratificó la ambición de Caroline Simpson elevándola al rango de duquesa. De aquella forma vio por fin Caroline gratificada su máxima pasión y se sintió plenamente dichosa. Poco después, su hermana, la pérfida Sukey, se vio también gratificada de la forma que verdaderamente merecía, y que sus acciones demuestran que fue su eterno deseo. Su brutal asesinato fue descubierto y, a pesar de la intercesión de todos sus amigos, fue rápidamente llevada a la horca. La bella pero afectada Cecilia era demasiado consciente de la superioridad de sus propios encantos para imaginar que si Caroline se había podido comprometer con un duque, ella podría aspirar sin problema al afecto de algún príncipe, y sabiendo que los de su país natal estaban archicomprometidos, dejó Inglaterra y he oído decir que es ahora la sultana favorita del gran Mogul.