Amor y amistad
Amor y amistad No puedo entender —dijo sir Godfrey a Lady Marlow— por qué continuamos en un alojamiento tan deplorable como este, en una sucia ciudad de provincias, cuando tenemos tres casas estupendas de nuestra propiedad, en los mejores sitios de Inglaterra, y en perfectas condiciones para ser habitadas.
—Tengo la seguridad, sir Godfrey —replicó Lady Marlow—, de que ha sido muy en contra de mi deseo que hemos permanecido aquà tanto tiempo; y el simple hecho de que estemos aquà ha sido siempre para mà un absoluto misterio, ya que ninguna de nuestras casas necesita la menor reparación.
—No, querida —contestó sir Godfrey—, eres la última persona que podrÃa sentirse descontenta por lo que ha significado siempre un cumplido hacia ti, porque es imposible que no te des cuenta de los grandes inconvenientes a los que tus hijas y yo nos hemos visto sometidos durante los dos años que hemos permanecido apiñados en este alojamiento para darte placer.
—Pero, querido —replicó Lady Marlow—, ¡cómo puedes decir semejantes falsedades, cuando sabes muy bien que fue por ti y por las niñas, por lo que dejé una casa extremadamente cómoda, situada en el lugar más delicioso y rodeada de la vecindad más agradable, para vivir dos años apiñada en un tercer piso, en una ciudad insalubre y llena de humo, que me ha provocado una fiebre constante y casi me lleva a la muerte!
