Amor y amistad
Amor y amistad El señor Watts se quedó mirándola, perplejo.
—Ciertamente tiene usted ideas muy extrañas, jovencita. HarÃa bien en descartarlas antes de casarse, porque sin duda estarÃa obligada a hacerlo después.
Mientras tanto, mi madre reconvenÃa a Mary, que se habÃa dado cuenta de que habÃa ido demasiado lejos, y cuando el señor Watts se volvÃa hacia mÃ, imagino que para hablarme, Mary se dirigió a él con voz mitad humilde, mitad rencorosa.
—Se equivoca, señor Watts, si cree que hablaba en serio cuando dije que esperaba tantas cosas. En cualquier caso, sà debo tener un nuevo calesÃn.
—SÃ, caballero, debe admitir que Mary tiene razón en esperar una cosa asÃ.
—Señora Stanhope, es mi intención y siempre lo ha sido adquirir un nuevo calesÃn para mi matrimonio, pero tiene que ser del color del que poseo ahora.
—Me parece, señor Watts, que deberÃa tener la delicadeza de consultar el gusto de mi niña en tales asuntos.