Amor y amistad
Amor y amistad Sophy y yo salimos de la habitación, imaginando que, si iba a dar comienzo una escena de cortejo, lo más apropiado era ausentarse. Cuál serÃa nuestra sorpresa cuando nos vimos casi inmediatamente seguidas por Mary.
—¿Ya se ha acabado el cortejo? —dijo Sophy.
—¿Cortejo? —replicó Mary—. Hemos estado discutiendo. ¡Watts es tan estúpido! Espero no verle nunca más.
—Me temo que tendrás que hacerlo —dije yo—, porque cena aquà esta noche. Pero ¿por qué habéis discutido?
—¡Solo porque le dije que habÃa visto a un hombre mucho más guapo que él esta mañana, se puso como un loco y me llamó zorra! De modo que solo me quedé para llamarle canalla y salà de la habitación.
—Dulce y breve —dijo Sophy—. Pero, Mary, ¿cómo vas a arreglar esto?
—DeberÃa pedirme perdón; aunque, si lo hace, no pienso perdonarle.
—De modo que su sumisión no servirÃa de mucho.