El castillo de Lesley
El castillo de Lesley El tÃo de Elfrida era el padre de Frederic; en otras palabras, eran primos hermanos por parte de padre.
Habiendo nacido los dos el mismo dÃa, y habiendo ido a la misma escuela, no era extraño que sintiesen por el otro algo más que simple cortesÃa. Se amaban con mutua sinceridad, pero ambos estaban decididos a no transgredir las reglas del decoro consumando su afecto ni con el objeto amado ni con nadie más.
Eran extremadamente guapos y tan parecidos entre sÃ, que no todo el mundo podÃa diferenciarlos. Ni siquiera sus amigos más Ãntimos podÃan distinguirlos por nada que no fuese la forma de la cara, el color de ojos, el tamaño de la nariz y la diferencia en el cutis.
Elfrida tenÃa una Ãntima amiga a quien, en una visita a una tÃa suya, escribió la siguiente carta:
A LA SEÑORITA DRUMMOND
Querida Charlotte:
Te agradecerÃa que me comprases durante tu estancia con la señora Williamson un nuevo gorro a la moda, que le siente bien al cutis de tu
E. Falknor
Charlotte, en cuyo carácter prevalecÃa la voluntad de hacerle favores a todo el mundo, cuando volvió a la ciudad le llevó a su amiga el gorro deseado, y asà acabó esta pequeña aventura, para gran satisfacción de todas las partes.
