El castillo de Lesley
El castillo de Lesley En su regreso a Crankhumdunberry (dulce pueblo del cual su padre era el párroco), Charlotte fue recibida con la mayor de las alegrías por Frederic y Elfrida, quienes, tras abrazarla el uno y la otra alternativamente, le propusieron dar un paseo por una alameda que iba desde la casa del párroco hasta un prado verde esmaltado con una amplia variedad de flores coloridas y bañado por un arroyo ondeante que llegaba del valle de Tempé a través de un paso subterráneo.
Llevaban apenas nueve horas en la arboleda cuando fueron agradablemente sorprendidos al escuchar una voz de lo más encantadora trinar la siguiente estrofa:
Que Damon estaba enamorado de mí
Una vez pensé y creí
Pero ahora que veo que no es así
Creo que engañada fui.
Nada más acabar los dos últimos versos vieron por un camino de la arboleda a dos elegantes jóvenes apoyadas la una en el brazo de la otra, las cuales, al verlos, tomaron inmediatamente un sendero diferente y desaparecieron de su vista.
