Emma
Emma —Tiempo navideño —comentó el señor Elton—. Es lo propio de la estación; y podemos considerarnos como muy afortunados de que no empezara a nevar ayer y hubiera habido que aplazar la reunión de hoy, lo cual hubiera podido ocurrir muy fácilmente, porque el señor Woodhouse no se hubiera atrevido a salir si hubiese nevado demasiado; pero ahora ya no tiene importancia. La verdad es que ésta es la estación del año más adecuada para las reuniones amistosas. Por Navidad todo el mundo invita a sus amigos y la gente no se preocupa mucho por el tiempo que haga, aunque sea muy malo. Una vez me quedé sitiado una semana en casa de un amigo. Nada podÃa serme más agradable. Fui allà para pasar sólo una noche y no pude irme hasta al cabo de siete dÃas justos.
El señor John Knightley no parecÃa muy propicio a comprender este placer, pero sólo dijo frÃamente:
—A mà no me gustarÃa nada verme sitiado por la nieve en Randalls durante una semana.
En otra ocasión Emma hubiera encontrado divertido todo aquello, pero en aquellos momentos estaba demasiado asombrada al ver el interés que el señor Elton prestaba a otras cuestiones. Harriet parecÃa haber sido olvidada totalmente ante la perspectiva de una grata velada.