Emma
Emma Sin embargo, el señor Elton se desvivía de tal modo porque Emma no sintiera frío, se mostraba tan atento con su padre y tan amable para con la señora Weston, y por fin demostró tanto entusiasmo y tanta falta de criterio ante sus dibujos, que no podía por menos de pensarse que parecía enamorado, y ella tuvo que hacer un esfuerzo por conservar la calma y la naturalidad. No quería mostrarse descortés, en primer lugar por ella misma y luego por Harriet, confiando en que todo podría volver a encauzarse bien, como al principio; de modo que fue muy amable con él; pero le costaba un esfuerzo sobre todo cuando los demás hablaban de cosas por las que ella estaba interesada, mientras que el señor Elton la aturdía con su insípida locuacidad. Por algunas palabras sueltas que pudo oír comprendió que el señor Weston estaba hablando de su hijo; oyó las palabras «mi hijo» y «Frank», y que repetía «mi hijo» varias veces más; y por alguna otra cosa que llegó hasta sus oídos, supuso que estaba anunciando la próxima visita de su hijo; pero antes de que pudiera deshacerse del señor Elton la conversación había cambiado por completo, hasta el punto de que cualquier pregunta suya que hubiese resucitado el tema hubiera parecido fuera de lugar e impertinente.