Emma
Emma Emma estaba en una buena disposición de ánimo para apreciar hasta el máximo la sencillez y la modestia; y todo lo que era afecto y comprensión, todo lo que deberÃa resultar tan atractivo, le parecÃa estar de parte de Harriet, no de la suya. Harriet no se creÃa con derecho a quejarse de nada. Ganarse el afecto de un hombre como el señor Elton le parecÃa una distinción demasiado grande para ella… Nunca hubiera podido ser digna de él… Y nadie, excepto una amiga tan parcial y tan cariñosa como la señorita Woodhouse hubiera pensado que tal cosa fuera posible.
Derramó abundantes lágrimas… pero su aflicción era tan auténtica, tan poco afectada, que ninguna otra actitud hubiera podido impresionar más a Emma… y la escuchaba e intentaba consolarla recurriendo a todo su afecto y a toda su inteligencia… aquella vez realmente convencida de que Harriet era muy superior a ella… y que de parecerse más a su amiga conseguirÃa más bienestar y felicidad de lo que podrÃan proporcionarle todo su talento y toda su sensibilidad.