Emma
Emma Y asà lo hizo, aunque poniendo como condición que ella le hiciera a su vez una serie de promesas tales como: que si al regresar tenÃa frÃo no se olvidara de calentarse convenientemente; que si tenÃa hambre, no dejarÃa de comer algo; que su doncella se quedase esperándola; y que Serle y el mayordomo se ocuparan de comprobar que en la casa todo estaba en orden, como de costumbre.