Emma
Emma —No, no, señor Weston, por nada del mundo consentirÃa una cosa asÃ, le estoy muy agradecido por habérmelo hecho ver. Me sabrÃa muy mal darles un disgusto. Ya sé que son gente muy digna. Perry me ha dicho que el señor Cole nunca prueba ninguna clase de cerveza. Nadie lo dirÃa al verle, pero padece de la bilis… El señor Cole es muy bilioso. No, desde luego no puedo consentir que por mi culpa tenga un disgusto. Querida Emma, tenemos que tener en cuenta esto. Estoy decidido: antes que correr el riesgo de ofender al señor y a la señora Cole es mejor que te quedes hasta un poco más tarde de lo que tú hubieras preferido. Procura que no se te note el cansancio. Ya sabes que estarás entre amigos, no tienes que preocuparte por nada.
—Desde luego que no, papá. Por mà no tengo ningún miedo; y yo no tendrÃa ningún inconveniente en quedarme hasta que se fuera la señora Weston, si no fuera por ti. Lo único que me preocupa es el que me esperes durante demasiado tiempo. Ya sé que estarás muy a gusto con la señora Goddard. A ella le gusta jugar a los cientos[12], ya lo sabes; pero cuando ella vuelva a su casa, tengo miedo de que te quedes levantado esperándome, en vez de acostarte a la hora de siempre… y sólo de pensar en esto yo ya no puedo estar tranquila. Tienes que prometerme que no me esperarás.