Emma
Emma —Ya que ahora es usted tan amable con nosotros —dijo Emma riendo—, me arriesgaré a preguntarle si no vino usted con ciertos recelos. ¿No nos ha encontrado usted más interesantes de lo que esperaba? Estoy segura de que sÃ. Estoy segura de que no confiaba usted mucho en encontrarse a gusto en este pueblo. Si hubiera tenido una buena opinión de Highbury, no hubiese tardado tanto en venir.
Él se rió un poco forzadamente; y aunque negó las predisposiciones que le atribuÃan, Emma estaba convencida de que estaba en lo cierto.
—Y ¿tiene usted que ir esta misma mañana?
—SÃ; mi padre vendrá aquà a buscarme; volveremos juntos a Randalls y en seguida me pondré en camino. Casi tengo miedo de que se presente aquà de un momento a otro.
—¿Y no ha tenido ni cinco minutos para despedirse de sus amigas la señorita Fairfax y la señorita Bates? ¡Qué mala suerte! Los convincentes y sólidos argumentos de la señorita Bates quizá hubiesen podido consolarle.