Emma
Emma —Hace años mi padre lo probó más de una vez; pero sin sentir ninguna mejorÃa; y el señor Perry, cuyo nombre me atrevo a suponer que no es desconocido para usted, no opina que ahora le resultarÃa más beneficioso que antes.
—¡Ah! ¡Qué lástima! Porque le aseguro, señorita Woodhouse, que en los casos en que están indicadas las aguas los beneficios que producen son realmente maravillosos. Durante el tiempo en que he vivido en Bath ¡he visto tantos ejemplos! Y es un lugar tan alegre que sin duda levantarÃa el ánimo del señor Woodhouse, porque tengo la impresión de que a veces está muy deprimido. Y en cuanto a las ventajas que tendrÃa para usted no creo que necesite insistir mucho para convencerla. Nadie ignora las ventajas que tiene Bath para los jóvenes. Para usted, que ha llevado una vida tan retraÃda, serÃa una magnÃfica oportunidad para alternar socialmente; y yo podrÃa introducirla en algunos de los cÃrculos más selectos de la ciudad. Unas letras mÃas le harÃan ganar a usted inmediatamente una pequeña turba de amistades; y mi Ãntima amiga, la señora Partrige, en cuya casa siempre he vivido cuando estaba en Bath, se alegrarÃa mucho de poder colmarla a usted de atenciones, y serÃa la persona más indicada para acompañarla cuando hiciese vida social.