Emma
Emma —No me parece que haya ningún peligro —fue la serena respuesta de Emma—, y cuando conozca usted mejor la situación de la señorita Fairfax y se entere bien de cómo ha vivido hasta ahora, en compañÃa del coronel y de la señora Campbell, estoy convencida de que no temerá usted que su talento vaya a permanecer ignorado.
—¡Oh!, pero, mi querida señorita Woodhouse, ahora vive tan retirada, tan desconocida por todos, tan abandonada… Todas las ventajas de que pudiera haber disfrutado con los Campbell, ¡es tan evidente que han llegado ya a su término! Y a mi entender ella se da perfecta cuenta. Estoy segura. Es muy tÃmida y callada. Se nota que echa de menos un poco de aliento. A mis ojos eso la hace todavÃa más atractiva. Debo confesar que para mà es un mérito más. Siento una gran predilección por los tÃmidos… y estoy segura de que es poco frecuente encontrar personas asÃ… Pero en las que son tan manifiestamente inferiores a nosotros, ¡es un rasgo tan simpático! ¡Oh! Le aseguro que Jane Fairfax es una joven lo que se dice maravillosa Y que siento por ella un interés mucho mayor del que soy capaz de expresar.
—Tiene usted una gran sensibilidad, pero no acabo de ver cómo usted o cualquier otra persona que conozca a la señorita Fairfax, cualquiera de las que la conocen hace más tiempo que usted, pueden hacer por ella algo más que…