Emma
Emma —Mi querida señorita Woodhouse, los que se atrevan a actuar Pueden hacer mucho. Usted y yo no tenemos nada que temer. Si nosotras damos el ejemplo muchos nos seguirán dentro de lo que Puedan; aunque no todo el mundo disfrute de nuestra posición. Nosotras tenemos coches para irla a recoger y devolverla a su casa, y llevamos un tren de vida que nos permite ayudarla sin que en ningún momento nos resulte gravosa. Me contrariarÃa mucho que Wright nos preparase una cena que me hiciese lamentar el haber invitado a Jane Fairfax a compartirla, porque no era lo suficientemente abundante para todos… Yo nunca he visto una cosa semejante; ni tenÃa por qué verla dada la clase de vida a la que he estado acostumbrada. Tal vez, si peco de algo en la administración de la casa, es precisamente por el extremo contrario, por hacer demasiado, por no prestar mucha atención a los gastos. Probablemente tomo por modelo a Maple Grove más de lo que hubiera debido hacerlo… porque nosotros no podemos aspirar a igualarnos a mi hermano, el señor Suckling, en posibilidades económicas… Sin embargo, yo ya he tomado mi decisión en cuanto a lo de ayudar a Jane Fairfax… La invitaré con mucha frecuencia a mi casa, la presentaré en todos los lugares en que pueda hacerlo, celebraré reuniones musicales para poner de relieve sus habilidades, y me preocuparé constantemente por buscarle un empleo adecuado. Mis amistades son tan extensas que no tengo la menor duda de que dentro de poco encontraré algo que le convenga… Desde luego, no dejaré de presentarla a mi hermana y a mi cuñado, cuando vengan a visitarnos. Estoy segura de que congeniarán mucho con ella; y cuando los conozca un poco, su timidez desaparecerá por completo porque son las personas más cordiales y acogedoras que existen. Cuando sean nuestros huéspedes me propongo invitarla muy a menudo, y me atreverÃa a decir que en ocasiones incluso podemos encontrarle un sitio en el landó para que nos acompañe en nuestras excursiones.