Emma
Emma «¡Pobre Jane Fairfax! —pensó Emma—. ¿Qué has hecho para merecer esta penitencia? Tal vez te hayas portado mal con respecto al señor Dixon, pero ése es un castigo que va más allá de todo lo que hayas podido merecerte… ¡El afecto y la protección de la señora Elton! “Jane Fairfax, Jane Fairfax…” ¡Santo Cielo! No quiero ni imaginármela atreviéndose a ir por el mundo, haciéndose la ilusión de que es una Emma Woodhouse… ¡Es inaudito! ¡No tiene límites la audacia de la lengua de esa mujer…!»
Emma no tuvo que volver a soportar ninguna otra perorata como ésta… tan exclusivamente dirigida a ella… tan fastidiosamente adornada con los «mi querida señorita Woodhouse». El cambio de actitud de la señora Elton no tardó en hacerse evidente, y Emma quedó mucho más tranquila… y no se vio obligada a ser la amiga íntima de la señora Elton ni a convertirse en la protectora activísima de Jane Fairfax bajo el patronazgo de la señora Elton… ahora podía limitarse como cualquier otro habitante del pueblo a enterarse en líneas generales de lo que ella opinaba, proyectaba y hacía.