Emma
Emma Pero ninguna invitación le parecía inoportuna. Gracias a las temporadas que había pasado en Bath, estaba ya totalmente acostumbrada a cenar fuera de casa, y Maple Grove le había hecho familiarizarse con las invitaciones a comer. No dejó de quedar desagradablemente sorprendida al ver que en muchas de aquellas casas no había más que un salón, que los pasteles eran de tamaño bastante exiguo y que durante las partidas de cartas de Highbury no se servían bebidas heladas. A la señora Bates, la señora Perry, la señora Goddard y otras, les faltaba mucho mundo, pero ella no tardaría en demostrarles cómo debían hacerse las cosas. Antes de que terminara la primavera iba a corresponder a estas atenciones, invitándolas a una reunión de gran estilo… en la que exhibiría sus mesas de juego con sus propios candelabros, y las barajas por estrenar, tal como es debido… contratando para la cena a más criados de lo que les permitía su fortuna, a fin de que sirviesen los refrescos exactamente en la hora adecuada, y en el orden debido.