Emma
Emma —Nunca habÃa visto una letra de caballero como… —empezó a decir Emma, mirando también hacia la señora Weston.
Pero se interrumpió al darse cuenta de que la señora Weston estaba conversando con otra persona… y la pausa le dio tiempo para reflexionar. «Y ahora ¿cómo voy a hablar de él? ¿Voy a llamar la atención si cito su nombre delante de todos? ¿Tengo que emplear algún rodeo? Tu amigo del Yorkshire… Tu corresponsal del Yorkshire… Supongo que es lo que tendrÃa que hacer si me sintiese muy desgraciada. No, puedo pronunciar su nombre sin que me produzca la menor desazón. Desde luego, cada vez me siento mejor… Adelante pues…» La señora Weston volvÃa a prestarle atención, y Emma empezó de nuevo:
—El señor Frank Churchill tiene una de las letras de hombre más bonitas que he visto en mi vida.
—A mà no me gusta —dijo el señor Knightley—; es demasiado menuda, le falta energÃa. Parece letra de mujer.