Emma
Emma —Con usted, si me lo pide.
—¿Me concede este honor? —le preguntó, ofreciéndole su brazo.
—Desde luego. Usted ha demostrado que sabe bailar; y ya sabe que no somos hermanos, o sea que no formamos una pareja nada impropia.
—¿Hermanos? No, desde luego que no.