Emma
Emma —Reconozco haberme equivocado completamente con el señor Elton. Hay una mezquindad en él que yo no supe descubrir y que usted sà advirtió; y yo estaba plenamente convencida de que estaba enamorado de Harriet… ¡Toda una serie de grandes errores!
—Correspondiendo a su sinceridad, tengo que decirle para ser justo con usted, que le habÃa elegido una esposa mucho mejor de lo que él ha sabido elegirla… Harriet Smith tiene cualidades espléndidas de las que la señora Elton carece en absoluto. Es una muchacha sin pretensiones, sencilla, sin ningún artificio… como para que cualquier hombre de buen criterio y de buen gusto la prefiera cien veces más a una mujer como la señora Elton. La conversación de Harriet me ha parecido más agradable de lo que yo esperaba.
Emma se sentÃa muy agradecida… Les interrumpió el revuelo que causaba el señor Weston al llamar a todos para reemprender el baile.
—¡Señorita Woodhouse, señorita Otway, señorita Fairfax, vengan! ¿Qué están haciendo? Vamos, Emma, dé usted el ejemplo a sus compañeras. ¡Oh, qué perezosos! ¡Todo el mundo está dormido!
—Yo estoy a punto —dijo Emma— cuando quieran pueden sacarme a bailar.
—¿Con quién va a bailar? —preguntó el señor Knightley.
Ella vaciló un momento y luego replicó: