Emma
Emma El resto de los invitados empezaba a regresar, y pronto estuvieron todos reunidos. Algunos se alegraron mucho de ver a Frank Churchill; otros manifestaron menos entusiasmo; pero cuando se explicó la desaparición de la señorita Fairfax las lamentaciones fueron generales; ya era hora de que todos se fueran cuando cesaron los comentarios; y después de ponerse rápidamente de acuerdo sobre el plan del día siguiente, cada cual se fue por su lado. La contrariedad de Frank Churchill al sentirse excluido de todo aquello fue en aumento, hasta el punto de que sus últimas palabras a Emma fueron:
—Bueno… si quiere usted que me quede y mañana vaya con los demás, me quedaré.
Ella le sonrió en señal de asentimiento; y sólo una orden de Richmond hubiese podido hacerle regresar con sus tíos antes de la tarde del día siguiente.