Emma
Emma Cuando sus reflexiones llegaban a este punto extremo, no podÃa evitar estremecerse, emitir un profundo suspiro e incluso pasear por la habitación durante unos breves segundos… y el único pensamiento del que podÃa extraer algo parecido a un consuelo, a una resignación, era su decisión de que a partir de entonces iba a corregirse, y la esperanza de que, aunque el próximo invierno y todos los demás inviernos que vinieran no pudieran compararse a los pasados en animación y en alegrÃa, iban a encontrarla más sensata, conociéndose más a sà misma, y terminarÃan dejándole menos cosas de que arrepentirse.