Emma
Emma —La señorita Woodhouse ha dotado a su amiga de las únicas perfecciones que le faltaban —comentaba con él la señora Weston sin tener la menor sospecha de que estaba hablando a un enamorado—. La expresión de los ojos es admirable, pero la señorita Smith no tiene esas cejas ni esas pestañas. Precisamente no tenerlas es el defecto de su cara.
—¿Usted cree? —replicó él—. Lamento no estar de acuerdo con usted. A mà me parece que hay un parecido perfecto en todos los rasgos. En mi vida he visto un parecido semejante. Hay que tener en cuenta los efectos de sombra, sabe usted.
—La ha pintado demasiado alta, Emma dijo el señor Knightley.
Emma sabÃa que esto era cierto, pero no estaba dispuesta a reconocerlo, y el señor Elton intervino acaloradamente.
—¡Oh, no! Claro está que no es demasiado alta, ni muchÃsimo menos. Tenga usted en cuenta que está sentada… lo cual naturalmente significa una perspectiva distinta… y la reducción da exactamente la idea… y piense que tienen que mantenerse las proporciones. Las proporciones, el escorzo… ¡Oh, no! Da exactamente la idea de la estatura de la señorita Smith. Desde luego, exactamente su estatura…