Emma
Emma —SÃ, sÃ… pero me resulta divertido que haya sabido ver tan claro en mis sentimientos. No sé qué es lo que puede haberle hecho suponer eso. No atino qué puede haber visto de distinto en mi modo de ser o en mi conversación como para hacerle pensar que estaba más predispuesto a casarme que en cualquier otra época de mi vida… Pero supongo que algo debió de ver. Me atreverÃa a decir que ha notado la diferencia estos dÃas que he pasado en su casa. Supongo que no jugué con los niños tanto como de costumbre. Recuerdo una tarde en que los pobres chiquillos dijeron: «Ahora el tÃo siempre parece que está cansado».