Emma
Emma —¡Oh! —exclamó ella, mostrándose más alegre—, si se imagina usted que su hermano es injusto para conmigo, espere a que mi querido padre conozca nuestro secreto y dé su opinión. Puede estar seguro de que él aún será mucho más injusto con usted. Le parecerá que todas las ventajas estarán de su lado; y que yo tengo todas las cualidades. Espero que para él no me convertiré inmediatamente en su «pobre Emma»… Su compasión por los méritos ignorados suele reducirse a eso.
—No sé —dijo él—, sólo deseo que su padre se convenza, aun que sólo sea la mitad de fácilmente de lo que John se convencerá, de que tenemos todos los derechos que la igualdad de méritos puede proporcionar para ser felices juntos. Hay una cosa en la carta de John que me resulta divertida. ¿No la ha notado? AquÃ, donde dice que mi noticia no le ha cogido del todo por sorpresa, que casi estaba esperando que le anunciase algo por el estilo.
—Pero si no interpreto mal a su hermano, sólo se refiere a que tuviera usted proyectos de casarse. No pensaba ni remotamente en mÃ. Parece que esto le haya pillado totalmente desprevenido.