Emma
Emma Sin embargo sólo habÃa motivos para alegrarse de aquel noviazgo y cada dÃa que pasaba le daba nuevas razones para creerlo asÃ… Los padres de la joven se dieron a conocer. Resultó ser la hija de un comerciante lo suficientemente rico para asegurarle la vida holgada que habÃa llevado hasta entonces, y lo suficientemente honorable para haber querido siempre ocultar su nacimiento… Llevaba, pues, en sus venas sangre de personas distinguidas como Emma tiempo atrás habÃa supuesto… Probablemente serÃa una sangre tan noble como la de muchos caballeros; pero ¡qué boda le habÃa estado preparando al señor Knightley! ¡O a los Churchill… o incluso al señor Elton…! La mancha de ilegitimidad que no podÃa lavar ni la nobleza ni la fortuna hubiera seguido siendo a pesar de todo una mancha.