Emma
Emma El padre no puso ningún obstáculo; el joven fue tratado con toda liberalidad; y todo fue como debÃa ser; y cuando Emma conoció a Robert Martin, a quien por fin presentaron en Hartfield, reconoció en él todas las cualidades de buen criterio y de valÃa que eran las más deseables para su amiga. No tenÃa la menor duda de que Harriet serÃa feliz con cualquier hombre de buen carácter; pero con él y en el hogar que le ofrecÃa podÃa esperarse más, una seguridad, una estabilidad y una mejora en todos los órdenes. Harriet se verÃa situada en medio de los que la querÃan y que tenÃan más sentido común que ella; lo suficientemente apartada de la sociedad para sentirse segura, y lo suficientemente atareada para sentirse alegre. Nunca podrÃa caer en la tentación. Ni tendrÃa oportunidad de ir a buscarla. SerÃa respetada y feliz; y Emma admitÃa que era el ser más feliz del mundo por haber despertado en un hombre como aquél un afecto tan sólido y perseverante; o si no la más feliz del mundo, la segunda en felicidad después de ella.