Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Debe tratarse de algo muy desagradable, seguro —decÃa—. Se lo vi en la cara. ¡Pobre hombre! Me temo que le sean adversas las circunstancias. Nunca se ha sabido que su heredad diese más de dos mil libras al año, y su hermano lo dejó todo tristemente comprometido. En realidad, creo que se le ha debido requerir por cuestiones de dinero, porque ¿qué otra cosa podrÃa ser? Me gustarÃa saber si de eso se trata. DarÃa cualquier cosa por conocer la verdad. Quizá tenga que ver con la señorita Williams, y, por eliminación, dirÃa que eso es, porque cuando la nombré puso cara de mucha preocupación. Puede que ella esté aún en la ciudad: nada más probable, porque tengo idea de que es bastante enfermiza. ApostarÃa lo que fuera a que se trata de la señorita Williams. No es muy probable que el coronel fuese ahora a ser desafortunado en su economÃa, pues es un hombre muy prudente, y sin duda a estas alturas ha saneado ya su herencia. ¡Quisiera saber qué puede ser! Quizá su hermana de Aviñón se encuentre peor, y le haya mandado llamar. Esa manera de irse tan precipitada hace pensarlo. Bueno, ojalá salga pronto de éstas, y con una buena esposa, a ser posible.