Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento 
A Marianne le habría parecido imperdonable no pasarse la noche en vela el día de su separación de Willoughby. Le habría dado vergüenza mirar a la cara a su familia a la mañana siguiente, si no se hubiera levantado de la cama con mayor necesidad de reposo de la que tenía al irse a dormir. Pero los sentimientos que hacían de tal serenidad una desgracia la apartaron del peligro de incurrir en ella. Estuvo despierta toda la noche, y lloró durante su mayor parte. Se levantó con dolor de cabeza, sin fuerzas para hablar y sin ganas de tomar ningún alimento; apenando en todo momento a su madre y hermanas, y prohibiéndoles a todas el menor intento de consolarla. ¡No era sensibilidad lo que le faltaba!
Al acabar el desayuno salió a pasear sola, y vagó sin rumbo por la aldea de Allenham, dando rienda suelta a sus recuerdos de felicidad y lamentando los presentes reveses la mayor parte de la mañana.
