Juicio y sentimiento

Juicio y sentimiento

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO XVII

fili2

La señora Dashwood sólo se sorprendió de verle al primer momento; pues su presencia en Barton era, para ella, lo más natural del mundo. Su alegría y expresiones de interés superaron con creces su asombro. Edward recibió de ella el más afectuoso recibimiento; y la timidez, la frialdad y la reserva no pudieron ante semejante bienvenida. Habían empezado a fallarle antes de que entrara en la casa, y sucumbieron completamente ante los cautivadores modales de la señora Dashwood. En realidad no era fácil que un hombre se enamorase de alguna de sus hijas sin incluirla a ella en su pasión; y Elinor tuvo la satisfacción de verle pronto volver a ser casi el Edward que conocía. Pareció revivir su afecto por todas, y la atención que dedicaba a su bienestar se hizo de nuevo visible. No estaba sin embargo muy animado; alabó la casa, admiró la vista, estuvo solícito y amable; pero, aún con todo, no estaba animado. Toda la familia lo advirtió, y la señora Dashwood, atribuyéndolo a alguna falta de liberalidad por parte de su madre, se sentó a la mesa indignada contra todos los padres egoístas.

—¿Qué planes tiene para usted la señora Ferrars en estos momentos, Edward? —dijo, cuando terminaron de cenar y se congregaron junto al fuego—. ¿Aún va a ser usted un gran orador, mal que le pese?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker