Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Creo que ha salido a pasear.
Se les unió entonces la señora Jennings, que no había tenido la paciencia necesaria para esperar que le abrieran la puerta antes de dar ella su versión. Se acercó saludando, muy efusiva, a la ventana.
—¿Qué tal se encuentra, querida? ¿Qué tal la señora Dashwood? Y sus hermanas, ¿dónde están? ¡Cómo! ¡Está sola! Estará contenta de tener un poco de compañía. He traído a mi otra hija y a mi hijo para que se conozcan. ¡Imagínese! ¡Han llegado tan de improviso! Anoche creí oír un carruaje, mientras tomábamos el té, pero nunca se me pasó por la cabeza que pudieran ser ellos. Lo único que pensé fue que quizá fuera el coronel Brandon, que regresaba; y entonces le dije a sir John: «Me parece que oigo un carruaje; tal vez sea el coronel Brandon, que ha vuelto…».
Elinor se vio obligada a dejarla, en mitad de su historia, para recibir al resto del grupo; lady Middleton presentó a los dos desconocidos; la señora Dashwood y Margaret bajaban en aquel momento las escaleras, y todos empezaron a mirarse unos a otros, mientras la señora Jennings continuaba su relato dirigiéndose a la salita por el pasillo, acompañada por sir John.