Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Le aseguro —repuso Elinor— que sabe usted del asunto mucho más que yo, si es que tiene razones para esperar esta boda.
—No quiera negarlo; sabe muy bien que nadie habla de otra cosa. Le aseguro que lo oà decir en la ciudad, de camino hacia aquÃ.
—¡Querida señora Palmer!
—Se lo digo por mi honor. Me encontré al coronel Brandon el lunes por la mañana en Bond Street, poco antes de salir de la ciudad, y me lo dijo él mismo.
—Me da usted una gran sorpresa. ¡DecÃrselo el coronel Brandon! Debe de estar equivocada. Dar una información asà a una persona que, ni aunque fuera cierta, podÃa estar interesada en ella, no es propio, en mi opinión, del coronel Brandon.
—Pero yo le digo que asà fue, y le voy a contar cómo ocurrió. Cuando nos encontramos, él dio la vuelta y se puso a caminar a nuestro lado; y asà empezamos a hablar de mi hermano y de mi hermana, y de esto y de lo de más allá, hasta que le dije: «DÃgame, coronel, me han dicho que hay una nueva familia en la casita de Barton, y mamá me ha hecho saber que son unas chicas muy guapas, y que una de ellas se va a casar con el señor Willoughby de Combe Magna. ¿Es verdad eso, coronel? Usted debe saberlo, porque ha estado en Devonshire hace nada».
—¿Y qué dijo el coronel?