Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Elinor se vio nuevamente obligada a declinar la invitación; y, cambiando de tema, puso fin a sus súplicas. Pensó que, como vivÃan en el mismo condado, la señora Palmer probablemente pudiese darle noticias de la reputación de Willoughby más detalladas que las que del trato parcial de los Middleton se podÃan derivar; y deseaba con impaciencia que alguien le confirmase las virtudes del joven de alguna manera que pudiera despejar los eventuales temores que se cernÃan en torno a Marianne. Empezó preguntando si veÃa mucho al señor Willoughby en Cleveland, y si le conocÃa Ãntimamente.
—¡Oh, sà querida! Le conozco sumamente bien —respondió la señora Palmer—. No es que haya hablado nunca con él; pero siempre le veo en la ciudad. Por una u otra razón nunca se ha dado que él estuviera en Allenham cuando yo estaba en Barton. Mamá lo vio aquà una vez…; pero yo estaba con mi tÃo en Weymouth. Sin embargo, podrÃa decir que lo habrÃamos visto mucho en Somersetshire, de no haber sido por la desafortunada circunstancia de que nunca coincidimos en el campo con él. Creo que no pasa mucho tiempo en Combe; pero, si lo pasara, no creo que el señor Palmer le visitase, porque está en la oposición, ¿sabe?, y además hay mucho trecho. Sé por qué me ha preguntado esto, lo sé muy bien; su hermana se va a casar con él. Y eso me pone terriblemente contenta, porque asà seremos vecinas, ya ve.