Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Escribir es superior a sus fuerzas, ¿saben? —continuó ella—, dice que es algo que le espanta.
—No —dijo él—, en mi vida he dicho nada tan irracional. Haz el favor de no cargar sobre mà toda la torpeza de tus palabras.
—Aquà le tienen: ya ven lo raro que es. ¡Siempre es asÃ! A veces no me habla en medio dÃa, y luego sale con una de esas rarezas… por cualquier tonterÃa.
Elinor se sorprendió mucho cuando, al volver al salón, la señora Palmer le preguntó si acaso no le gustaba mucho el señor Palmer.
—Claro que sà —dijo Elinor—; parece un hombre muy simpático.
—Bueno… celebro que le guste. SabÃa que le gustarÃa, es tan amable; y puedo decirle que al señor Palmer le agradan muchÃsimo usted y sus hermanas, y no saben lo mucho que se disgustará si no van a Cleveland. No veo por qué tienen ustedes que oponerse.