Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento 
Los Palmer regresaron a Cleveland al día siguiente, y las dos familias de Barton volvieron a quedarse solas para su mutuo entretenimiento. Pero esta situación no duró mucho; Elinor apenas había dejado de pensar en sus últimos visitantes, de asombrarse de que Charlotte fuera tan feliz sin motivo, de que el señor Palmer se comportase de un modo tan simple siendo hombre de tan buenas cualidades, y de que se diera tan a menudo entre marido y mujer esa extraña incompatibilidad, cuando el celo activo de sir John y la señora Jennings en la causa de la sociedad puso a su alcance una nueva dotación de relaciones a las que ver y observar.
