Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento No ocurrió lo mismo con las señoritas Steele… HabÃan llegado de Exeter bien provistas de admiración por sir John, sus hijos y toda su parentela, y ahora, sin escamotear la proporción, ellos correspondÃan a sus primas lejanas declarándolas las más bonitas, las más elegantes, cumplidas y simpáticas muchachas que habÃan conocido en su vida, y deseando con particular interés conocerlas mejor. Y conocerlas mejor, por lo tanto, pronto descubrirÃa Elinor que era su sino insalvable, pues, estando sir John enteramente del lado de las señoritas Steele, su partido iba a ser demasiado fuerte para presentar oposición, y habrÃa que resignarse a esa clase de intimidad que consiste en estar sentados todos juntos en la misma habitación una o dos horas casi todos los dÃas. Sir John no podÃa hacer más; pero tampoco sabÃa que se necesitara otra cosa; estar juntos era, en su opinión, gozar de intimidad, y, mientras sus continuos planes para que se reunieran fuesen efectivos, no albergarÃa la menor duda de que la suya era una sólida amistad.