Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —SÃ, y el servicio de porcelana de desayuno es el doble de bonito que el que pertenece a esta casa. Demasiado bonito, según yo lo veo, demasiado para cualquier sitio en que ellas puedan permitirse vivir. Y, sin embargo, asà son las cosas. Tu padre sólo pensaba en ellas. Y yo debo recordarte que no le debes ninguna gratitud especial, ni atención alguna a sus deseos, porque los dos sabemos muy bien que, de haber podido, se lo habrÃa dejado casi todo a ellas.
Este argumento fue irrebatible. Con él los propósitos del señor John Dashwood adquirieron toda la resolución de que hasta entonces habÃan carecido; y éste finalmente decidió que serÃa de lo más superfluo, si no enormemente indecoroso, hacer por la viuda y las hijas de su padre otra cosa que aquel género de actos de buena vecindad que su esposa habÃa señalado.