Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Vaya —dijo el señor Dashwood—, creo que estás sin duda en lo cierto. Seguramente mi padre pudo no querer decir con su petición más de lo que tú dices. Ahora lo veo con claridad, y cumpliré estrictamente mi compromiso con estas muestras de ayuda y solicitud que tú has descrito. Cuando mi madre se mude a otra casa, me pondré a su entera disposición a fin de acomodarla en la medida de mis posibilidades. Entonces quizá pueda considerarse también regalarles algún mueble.
—En efecto —contestó la señora de John Dashwood—. Pero no hay que olvidar una cosa. Cuando tu padre y tu madre se mudaron a Norland, aunque se vendió el mobiliario de Stanhill, se conservó toda la porcelana, la loza y la ropa blanca, que pertenecen ahora a tu madre. Por lo que tendrá, en cuanto se las lleve, la casa totalmente equipada.
—Y sin duda nada de eso es desdeñable desde el punto de vista material. ¡Al fin y al cabo se trata de un valioso legado! Y eso que ciertas piezas de la vajilla habrÃan sido una muy bonita adquisición para nuestro propio juego.