Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —No —contestó Elinor, cada vez más afectada con el conocimiento de cada nueva circunstancia que salÃa en apoyo de la veracidad de Lucy—; recuerdo que nos dijo que habÃa pasado quince dÃas con unos amigos cerca de Plymouth.
Recordaba también su propia sorpresa porque no habÃa dicho nada más de esos amigos, porque, por no decir, no habÃa dicho siquiera sus nombres.
—¿No le notaron triste y desanimado? —repitió Lucy.
—La verdad es que sÃ, sobre todo al principio, cuando llegó.
—Le supliqué que hiciera un esfuerzo, por temor a que ustedes sospecharan lo que pasaba; pero estaba tan triste, por no poder quedarse más de quince dÃas, y verme a mà tan afectada… ¡Pobre hombre! Temo que ahora esté en la misma situación; porque escribe en un estado de ánimo tan desdichado… Tuve noticias suyas justo antes de salir de Exeter —sacó una carta del bolsillo y le enseñó sin ceremonias las señas a Elinor—. Ya conoce su letra, encantadora, dirÃa yo; pero aquà es menos bonita de lo habitual en él… EstarÃa cansado, quizá, habrÃa acabado de escribir la hoja… no puede estar más llena.