Juicio y sentimiento

Juicio y sentimiento

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A medida que tales consideraciones iban formándose, en dolorosa sucesión, Elinor empezó a compadecerse de él, más que de sí misma. Sabiendo a ciencia cierta que Edward no había hecho nada para perder el derecho a su aprecio, pensó que incluso ahora, cuando las heridas aún estaban húmedas, podía dominarse lo suficiente para impedir que su madre y sus hermanas sospecharan lo sucedido. Y tantas facultades tenía para responder a sus propias esperanzas que, cuando se vieron a la hora de cenar, sólo dos horas después de haber asistido a la muerte de sus más profundos anhelos, nadie habría imaginado, viendo a las dos hermanas, que Elinor estaba llorando por dentro, pensando en los escollos que habían de separarla para siempre del objeto de su amor, y que Marianne se recreaba íntimamente en las virtudes de un hombre por cuyo corazón se sentía completamente poseída, y al que esperaba ver en cada carruaje que oía pasar.

La necesidad de ocultar a su madre y a Marianne la confidencia de la que había sido depositaria, aunque la obligaba a un constante esfuerzo, no agravó las penas de Elinor. Fue, al contrario, un alivio poder ahorrarse una revelación que tanto pesar iba a causarles, y al mismo tiempo la condena que, derivada del amor y de un exceso de visión parcial, habría de caer probablemente sobre Edward, y que era algo para lo que ya no se sentía con fuerzas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker