Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Del consejo, o de la conversación de su familia, Elinor sabía que no iba a recibir ningún consuelo; su ternura y sus lágrimas se añadirían a su propio dolor, y del mismo modo el dominio que ejercía sobre sí misma no iba a fortalecerse ni con su ejemplo ni con sus halagos. Sola era más fuerte, su buen sentido era un sostén firme e inamovible, y ella parecía siempre de buen humor, todo lo que, en la medida de lo posible, permitían heridas tan recientes y sangrantes.