Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Voy a contarle sin reparos un plan que se me ha ocurrido recientemente, y que tiene que ver con el asunto; de hecho estoy obligada a participarle el secreto, porque usted es parte implicada. Creo que conoce lo suficiente a Edward para saber que le gustarÃa, entre todas las carreras, seguir la eclesiástica; mi plan consiste en que se ordene lo antes posible, y entonces, por mediación de usted, cosa que no dudo que tendrá la amabilidad de hacer por su amistad con él, y espero que por algún cariño que sienta por mÃ, quizá podrÃa convencerse a su hermano para que le otorgase el beneficio de Norland; sé que es un beneficio muy bueno, y el actual beneficiado no es probable que viva mucho tiempo. Esto bastarÃa para casarnos, y, para lo demás, habrÃamos de confiarnos al tiempo y a la probabilidad.
—Siempre ofreceré gustosa —respondió Elinor— pruebas del aprecio y la amistad que profeso al señor Ferrars; pero ¿no le parece que mostrar mi interés por este motivo serÃa totalmente innecesario? Él es hermano de la señora de John Dashwood: eso deberÃa ser suficiente recomendación para su marido.
—Pero la señora de John Dashwood no se sentirá muy inclinada a dar su aprobación si Edward se ordena sacerdote.
—En ese caso sospecho que mi intervención serÃa muy poco útil.