Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Volvieron a quedarse calladas varios minutos. Al fin Lucy exclamó con un hondo suspiro:
—Creo que la forma más sensata de acabar con todo este asunto serÃa romper el compromiso. Parece que las dificultades nos acosan por todos lados, tanto que, aunque durante un tiempo nos sintiéramos desdichados, quizá al cabo del tiempo llegáramos a ser más felices. Pero ¿y su consejo, señorita Dashwood? ¿No me lo va a dar?
—No —repuso Elinor, con una sonrisa que ocultaba sentimientos muy agitados—; en un asunto asà ciertamente no se lo voy a dar. Sabe muy bien que mi opinión no iba a influir en usted, a menos que estuviera de parte de sus deseos.
—Creo que me está interpretando mal —replicó Lucy, con gran solemnidad—. No conozco a nadie de cuyo juicio tenga tan elevado concepto; y firmemente creo que, si tuviera que decirme: «Le aconsejo que ponga fin por todos los medios a su compromiso con Edward Ferrars, eso contribuirá más que ninguna otra cosa a la felicidad de los dos», tomarÃa la decisión de hacerlo inmediatamente.
Elinor se avergonzó de la insinceridad de la futura esposa de Edward, y contestó: