Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Este cumplido me obligarÃa, de hecho, a no dar mi opinión aun en el caso de que tuviera alguna. Concede un valor demasiado alto a mi influencia; el poder de separar a dos personas que se quieren tan tiernamente es excesivo para quien no es parte interesada.
—Precisamente porque no es usted parte interesada —dijo Lucy, un poco ofendida, y poniendo un particular acento en las palabras—, podrÃa su juicio pesar sobre mÃ. Si por lo que fuera pensara yo que sus propios sentimientos favorecÃan algún prejuicio, su opinión no tendrÃa el menor valor.
Elinor pensó que era lo más sensato no contestar a esta afirmación, a fin de no crear una situación en la que ambas se encontraran en un inconveniente aumento de desenvoltura y falta de discreción; y hasta decidió en parte no volver a hablar del tema. Fue asà como a las palabras de Lucy siguió una pausa que duró muchos minutos, y tuvo que ser ella misma quien le pusiera fin.
—¿Va a ir este invierno a la ciudad, señorita Dashwood? —dijo, con toda su complacencia acostumbrada.
—No, no voy a ir.
—¡Cuánto lo siento! —dijo, con chispas en los ojos al enterarse de la noticia—. ¡Me habrÃa gustado tanto verla! Pero yo creo que al fin acabará por ir. Sin duda su hermano y su esposa la invitarán a ir con ellos.