Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —No dependerá de mà aceptar su invitación, si es que me invitan.
—¡Qué lástima! Confiaba totalmente en verla allÃ. Anne y yo iremos a últimos de enero a casa de unos familiares ¡que llevan años esperando nuestra visita! Pero mi único propósito es ver a Edward. Él estará allà en febrero; de otro modo, la idea de ir a Londres no me harÃa ninguna gracia. No me siento con fuerzas.
Elinor no tardó en ser requerida a la mesa para la conclusión de la primera ronda, y por ello la charla confidencial de las dos señoritas llegó a su fin, cosa a la que ambas se resignaron de buen grado, pues ninguna de las dos habÃa dicho nada que les permitiera gustarse más de lo que hasta entonces se gustaban; y Elinor se sentó a la mesa de naipes tristemente convencida de que Edward no sólo no querÃa en absoluto a la persona que iba a ser su esposa, sino de que no tenÃa siquiera la probabilidad de ser medianamente feliz en este matrimonio; si Lucy le hubiera amado sinceramente habrÃa podido darle esa oportunidad, pues sólo por interés propio podÃa llegar una mujer a atar a un hombre a un compromiso que parecÃa saber perfectamente que era una carga para él.