Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Era evidente que había existido algún tipo de compromiso entre Willoughby y Marianne; y que Willoughby se había cansado de él, parecía igualmente claro; y, si Marianne quería seguir aferrándose a sus sueños, ella no podía, en cambio, achacar una reacción semejante a un posible error o malentendido. Eso sólo un cambio de raíz en los sentimientos podía explicarlo. Su indignación aún habría podido ser mayor de no haber sido testigo ella misma de aquel azoramiento que parecía delatar en el joven cierta conciencia de mala conducta, y que le impedía pensar de él que era un individuo sin principios, que había estado jugando con su hermana desde el primer momento, sin ninguna otra intención capaz de resistir un examen. La distancia quizá había reblandecido su amor por ella, y por conveniencia quizá se había decidido a olvidarla, pero de que tal interés había existido previamente no podía, ni aunque quisiera, tener la menor duda.