Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Todo el mundo, y no tanto su propio corazón. Prefiero creer que todas las personas que conozco se han confabulado para arruinar su opinión de mà antes que pensar que él es, por naturaleza, capaz de una crueldad semejante. Esta mujer de la que habla, sea quien sea, o cualquier otra persona, en fin, menos tú, querida, y mamá, y Edward, ha podido calumniarme de este modo tan malvado. Aparte de vosotros tres, ¿podrÃa sospechar de Willoughby, cuyo corazón conozco tan bien, antes que de cualquier otro ser sobre la faz de la tierra?
Elinor no querÃa discutir, y sólo contestó:
—Quienquiera que haya sido de forma tan detestable tu enemigo, hermana mÃa, empañaremos su victoria mostrándole con qué nobleza te sostienen la conciencia de ser inocente y tu buena voluntad. Enfrentarse con orgullo a semejante malevolencia es razonable y digno de encomio.
—No, no —exclamó Marianne—, de una desgracia como la mÃa nadie puede vanagloriarse. No me importa que sepan que estoy derrotada. Que el mundo conozca libremente su victoria. Elinor, Elinor, los que sufren poco pueden tener su orgullo y su independencia, todo el que quieran; pueden encajar el insulto, devolver el daño… pero yo no. Tengo que sentir… tengo que ser desdichada… y que disfruten, si lo que quieren es verme asÃ.
—Pero en nombre de tu madre y en el mÃo propio…